QUÉ ACEITES USAR PARA CADA TIPO DE PIEL
Piel Normal
En este caso, la piel no presenta ningún tipo de exceso o defecto y, por tanto, puedes utilizar los aceites esenciales que más te gusten. Recuerda que es importante diferenciar la piel del rostro y cuello de la del resto del cuerpo para valorar tanto el tipo de piel que es, como el mejor aceite a utilizar.
- Un efecto de rejuvenecimiento: rosa de mosqueta, argán, germen de trigo…
- Eliminar impurezas: sándalo, árbol de té, lavanda, caléndula, romero…
- Prevenir la flacidez: incienso, abedul, menta, geranio…
- Hidratar la piel: jazmín, almendra, aguacate, karité…
Pieles secas
En este caso, te conviene nutrir tu piel a todas horas pues la falta de hidratación contribuye al envejecimiento de la dermis. Para mantener firmes las pieles secas y maduras puedes utilizar los siguientes aceites esenciales:
- Rosa de mosqueta: además de hidratar es un excelente cicatrizador y regenerador.
- Aceite de aguacate: muy rico en ácidos grasos, es perfecto para aportar luminosidad a la piel. Por este motivo, es un gran rejuvenecedor. Para que no se ponga rancio, mézclalo con aceite de germen de trigo, alargarás su fecha de caducidad.
- Aceite de almendra: muy rico en vitamina E y económico, ideal para aplicar en el rostro, tanto al comienzo como al final del día.
Pieles grasas o con acné
Este tipo de piel es propia de la adolescencia, aunque muchos adultos también la sufren pasado ese periodo. Si es tu caso, sabrás que se caracteriza por un exceso de grasa que le da un aspecto brillante permanente.
En realidad, esa grasa forma parte de una capa protectora contra los agentes externos. Sin embargo, un exceso de sebo puede causar también obstrucciones en los poros y la aparición del temido acné. Por eso, te conviene mantener a raya la producción de grasa. Para ello, te recomendamos utilizar dos productos naturales, un aceite y un gel, y un extra que puedes combinar con los demás:
- El mejor aceite esencial para las pieles grasas es el de jojoba. Es un excelente regulador de la grasa de la piel gracias a su textura, muy similar a la del sebo.
- Combínalo con gel de aloe vera para obtener una mezcla más ligera.
- Incluye unas gotas de aceite esencial de árbol de té para aprovechar sus propiedades antibióticas y antimicrobianas.
Si tu piel es grasa, no olvides limpiarla muy bien antes de aplicar los aceites esenciales. Utilizar un tónico natural es una excelente idea también. Puedes elaborar el tuyo propio con ingredientes como el agua de mar, zumo de limón, vinagre de manzana y aceite esencial de lavanda (cuyo efecto relajante se convierte en calmante aplicado a la piel).
Pieles mixtas
Pieles sensibles
Las pieles delicadas también merecen un trato especial. Son especialmente sensibles a los químicos, por lo que es más que recomendable tratarlas con productos naturales. Para evitar que se enrojezcan y surjan manchas, irritaciones y picores, te recomendamos:
- Aceite esencial de caléndula: especialmente útil en casos de dermatitis por sus propiedades reconfortantes y regenerativas. Con el uso continuado de este aceite notarás una mejora significativa del aspecto de tu piel.
- Aceite de rosa: extraído de los pétalos de las rosas damascena o centifolia, es uno de los más valorados en el mundo de la cosmética. Tiene propiedades regeneradoras que reducen los problemas de la piel como las arrugas. También tiene propiedades depurativas y desintoxicantes.
- Aceite de jazmín: ayuda en caso de dermatitis, eccema y piel seca. También tiene propiedades antisépticas y relajantes.
Como ves, hay un remedio para cada tipo de piel. Recuerda que estos aceites esenciales no se pueden utilizar directamente. Hay que mezclarlo con otros aceites u otros geles. Incluso puedes añadirlos en tus cremas hidratantes.
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